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ENSAYOS DE LA SIERRA-SANTA CRUZ-BOLIVIA

LA CLASE OBRERA COMO FUERZA SOCIAL QUE EMERGE DE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL, POR RUBÉN GARCÍA SANDOVAL

COLEGIO INTERNACIONAL DE LA SIERRA

 

LA CLASE OBRERA COMO FUERZA SOCIAL QUE EMERGE DE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Rubén García Sandoval 

 

 

 

 

 


 

 

LA CLASE OBRERA COMO FUERZA SOCIAL QUE EMERGE DE LA REVOLUCION INDUSTRIAL

 

 

I. Introducción

El crecimiento de la industria durante la Revolución Industrial en Gran Bretaña, generó la necesidad de mayor cantidad de obreros. Así nace una nueva clase social conocida como el proletariado que se nutrió especialmente de campesinos que migraban a las ciudades. Para entender mejor este tema nos podemos platear la siguiente pregunta que guiará el presente ensayo:

 

¿Cuáles son las causas del surgimiento del proletariado en Inglaterra a partir de la Revolución Industrial, cómo se organizaron y cuáles fueron las características de su lucha?

 

II: La Revolución Industrial

La Revolución industrial está comprendida por una serie de transformaciones, sociales, económicas, científicas y tecnológicas que ocurrieron durante el siglo XIX convirtiéndose así en un  fenómeno socioeconómico que transformó los sistemas de trabajo y la estructura de la sociedad profundamente. Esta revolución inició en Inglaterra  a mediados del siglo XVIII, ya que este país estaba favorablemente dotado para un desarrollo industrial.  Tenía un acelerado crecimiento demográfico y abundante materia prima que benefició a Inglaterra para que luego, este proceso se expanda por toda Europa y posteriormente al resto del mundo.

Este proceso significó la transición de una sociedad feudal y mercantilista, a una nueva forma de organización económica que surgió desde mediados del siglo XVIII, el capitalismo mercantil. La riqueza ya no se producía a través de la tierra, ni el prestigio lo daban los títulos de nobleza, en esta nueva etapa de la revolución industrial, este fue el sector más importante que transformó a los antiguos campesinos en obreros, que no tenían más que vender su fuerza laboral para subsistir, por un lado y por otro, los antiguos mercaderes, llamados burgueses que vivían en los “burgos” o ciudades, se convirtieron en empresarios capitalistas. La diferencia entre ricos y pobres se acentuó mucho y las sociedades europeas cambiaron.

En esta etapa, también hubo la influencia de la plata y oro que llegaban desde América, que permitieron que hubiera un capital para la creación de empresas. Eduardo Galeano, en “Las Venas abiertas de América Latina”; explica que aunque el dinero de las colonias de América llegaba a España, en realidad, debido a su producción industrial, era Inglaterra la que aprovechaba de todo ese capital para aumentar todavía más sus industrias. Las minas del Cerro Rico de Potosí, produjeron gran parte del capital que hizo posible la Revolución Industrial.

 

III. Cambios Sociales y Demográficos en el Capitalismo

A medida que se desarrollaba el sistema capitalista, la población europea iba en aumento. A comienzos del siglo XIX, Europa contaba con unos 188 millones de habitantes, en 1840 con 267 millones y en 1870, la población logró ascender a 308 millones de habitantes. Ya para 1914, la población en Europa ascendió a 450 millones de habitantes, por lo tanto, a lo largo del siglo XIX, los pobladores europeos llegaron a triplicarse.

A partir de las innovaciones tecnológicas en el campo del transporte, con la implementación de las maquinarias a vapor se favoreció la masiva emigración hacia otros continentes, en especial a América. Hasta 1870, lo países que más población segregaron fueron Inglaterra, Irlanda, Alemania, Rusia, Polonia, Italia y España. El total de  europeos emigrados entre 1820 y 1913 fue de aproximadamente unos 401 millones de personas.

Por otro lado, la naciente clase social del proletariado vivía duras condiciones laborales, con prácticas de superexplotación y con jornadas de trabajo que superaban las catorce horas diarias y por si fuera poco, con muy malas condiciones de higiene y salubridad que influían en las expectativas de vida de los obreros británicos, que no sobrepasaban los veinticinco años. 

Estas duras condiciones laborales trajeron como consecuencia las luchas sociales que concluyeron en organizaciones sindicales, partidos políticos y nuevas corrientes  ideológicas que se enfrentaron abiertamente al sistema capitalista.

 

IV. Organizaciones Sociales

Hacia 1824, en Inglaterra, se abolió la legislación que prohibía el asociacionismo obrero, así comenzaron a  aparecer nuevas organizaciones que se convertirían en la base de la clase trabajadora.

Los primeros sindicatos surgieron en base a la  idea de los sectores obreros más instruidos y mejor pagados. Se agruparon por oficios  y localidades, fue el inicio para la constitución de la organización nacional unificada, la “Grand National consolidated Trade Union”, creada en 1834, cuyo principal impulsor fue el socialista Robert  Owen[1], Esta  primera corriente sindicalista se volcó hacia la lucha huelguística, lo que llevó a sucesivos fracasos en los enfrentamientos y esto dio lugar al debilitamiento e incluso la desaparición de las organizaciones más débiles, mientras que aquellas organizaciones más moderadas y menos radicales permanecieron con vida, dando la base para que el sindicalismo inglés vuelva a surgir con fuerza en la década de 1860.

Tras el decaimiento del movimiento sindical, la actividad organizada declinó hacia la lucha política dando origen a movimientos socialistas, cuyo auge se sitúa entre 1838 y 1848. El cartismo no es más que un movimiento que apoyaba al programa democratizador, reflejado en los seis puntos de la Carta del Pueblo (1838); Estos puntos eran:

1) Distritos electorales iguales: 2) Sufragio Universal; 3) Renovación Anual del Parlamento; 4) Supresión del requisito de ser propietario para ser diputado; 5) Voto secreto mediante papeletas y 6) Pago de dietas a los diputados. Estas reformas serían el paso previo para conseguir situar a la clase trabajadora con un espacio en el Parlamento; ya que la clase obrera era el sector mayoritario de la población inglesa y se lograrían cambios en la reforma social.

El Parlamento rechazó tres veces las peticiones de la Carta (1838, 1842 y 1848) y terminó por debilitarse el movimiento  cartista hasta su desaparición en la década de 1850. Sin embargo, los cartistas lograron conseguir éxitos parciales, como la aprobación de las primeras leyes laborales en Inglaterra, pero sobre todo demostraron que era posible organizar a las masas de trabajadores en torno a un objetivo político común, lo que sin duda influyó en  el pensamiento marxista posterior acerca del partido obrero.

En 1868, se convocó por primera vez al “Trade Union Congress”, que se constituyó como la central sindical de los trabajadores británicos y con el fin de coordinar a los diversos sindicatos existentes; se creó un Comité Parlamentario encargado de promover la aprobación de leyes beneficiosas para la clase obrera y de impulsar la entrada de sindicalistas en el Parlamento. Al principio, solo se aceptaba a obreros especializados y no se permitía el ingreso de mujeres, aunque luego se extendió a todos los sectores laborales sin distinción.  

 

 

BIBLIOGRAFÍA

 

ARTOLA GALLEGO, Miguel; PÉREZ LEDESMA, Manuel. Historia del Mundo Contemporáneo. Editorial ANAYA. Madrid (España), 1990.

 

EDITORIAL SOL 90. Historia Universal, Industrialización e imperialismo. Barcelona (España), 2004.

 

GALEANO, Eduardo. Las Venas abiertas de América Latina. Editorial Siglo XXI. México D.F. (México), 1975.

 

GRUPO EDITORIAL OCEANO. Historia Universal. Barcelona (España), 1999.

 

PAREJAS MORENO, Alcides. Historia del Hombre, Edad Contemporánea. Editorial La Hoguera. Santa Cruz (Bolivia), 2006.

 

 

 

 

 



[1] Robert Owen (1771-1858), fue uno de los primeros socialistas utópicos. Defendía un socialismo cooperativo que se extendería por la educación, el ejemplo y la propaganda.

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